MANIFIESTO DE LA INICIATIVA IGLESIA POR EL TRABAJO DECENTE 2021(ITD)

Ahora más que nunca trabajo Decente

Por séptimo año consecutivo, las organizaciones que integramos la Iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) celebramos y reivindicamos el trabajo como derecho y medio para desarrollarnos, crecer y realizarnos como personas en esta Jornada Mundial por el Trabajo Decente.
El 9 de mayo de 2021 se puso fin al estado de alarma establecido en España el 14 de marzo de 2020 a causa de la COVID19. En plena pandemia hemos sido testigos e incluso sufrido (en primera persona o a través de familiares, amistades, etc.) la precariedad en el mundo del trabajo: personal de limpieza y sanitario sin Equipos de Protección Individual; las condiciones laborales y falta de medidas de prevención en riesgos para la salud de las trabajadoras de hogar; personas teletrabajando sin disponer de medios tecnológicos y dispositivos por parte de la empresa; trabajadores y trabajadoras que, a pesar de estar en ERTE se han visto obligados a teletrabajar desde casa; horas extras realizadas, además de otras precariedades laborales (hostelería, economía sumergida, falsos autónomos, contratos en prácticas, etc.) que precisamente por esa precarización no han podido acceder a ERTE o cualquier tipo de escudo social. Por otro lado, si hablamos de acceso al trabajo, el modelo de relaciones laborales actual no asegura acceder a un trabajo decente que permita atender necesidades básicas como llegar a fin de mes, conciliar la vida laboral y familiar, el acceso a la vivienda, la seguridad y salud laboral, la participación social, etc; hecho que afecta especialmente a jóvenes y mujeres, víctimas de una de las mayores tasas de desempleo, trabajos peor remunerados y elevada rotación, entre otros.
“Al ser jóvenes se llega a la conclusión de que nos podemos conformar con cualquier cosa/condición con el fin de poder ganar experiencia. Con esto me refiero a trabajar horas extra o realizar cierres con mucha más frecuencia de la acordada» (Rita, 20 años).
«Lo que más frustra y te hace sentir inseguridad es que te pidan experiencia pero no te den la posibilidad de conseguir esa experiencia, rechazándote desde el principio por ser joven». (Carmen, 23 años).
La nueva “normalidad” no puede ser la precariedad que venimos sufriendo desde antes de la pandemia. El trabajo es expresión de amor, de entrega, nuestra contribución singular y única a la construcción de una sociedad más justa e igualitaria, sin explotación ni opresión de ningún tipo; es nuestra apuesta por crear comunidad para conseguir que esté a la altura de la persona y su dignidad. Hoy en día, persisten en el funcionamiento de la sociedad muchas formas de injusticia en el mundo, alimentadas por un modelo económico basado en el beneficio, que no duda en explotar y descartar a la persona; ante estas situaciones precisamos desarrollar una moral colectiva en la que defender el trabajo como expresión de la dignidad humana frente al individualismo y comodidad; medios y herramientas para conocer nuestros derechos laborales. Por eso, en esta Jornada Mundial por el Trabajo Decente, desde ITD reivindicamos:

o Que el Estado ponga todas las herramientas y medios humanos necesarios para asegurar el cumplimiento de la normativa sobre las condiciones de trabajo y prevención de riesgos laborales. Haciendo hincapié en las condiciones infrahumanas en las que siguen viviendo muchas personas trabajadoras temporeras en asentamientos de zonas hortofrutícolas.
o Asegurar un empleo de calidad en los sectores privado y público; disminuyendo la contratación temporal y parcial e impulsando la contratación indefinida y la jornada completa.
o Medidas de orientación y formación, no solo para personas desempleadas, sino accesibles a todas las personas trabajadoras, especialmente para aquéllas que sufren subempleo y precariedad en el empleo.
o La subida del Salario Mínimo, para que se ajuste a las necesidades vitales de la sociedad actual, y que familias sin ingresos tengan una defensa real y la posibilidad de salir adelante; con especial atención a los posibles perceptores del IMV que no pueden acceder a esa cobertura a causa de las trabas administrativas.
o Modificar el Reglamento de Extranjería para evitar la caída en situación de irregularidad sobrevenida de las personas migrantes.

“En una sociedad realmente desarrollada el trabajo es una dimensión irrenunciable de la vida social, ya que no sólo es un modo de ganarse el pan, sino también un cauce para el crecimiento personal, para establecer relaciones sanas, para expresarse a sí mismo, para compartir dones, para sentirse corresponsable en el perfeccionamiento del mundo, y en definitiva para vivir como pueblo”. (Fratelli Tutti 162) Como movimientos de Iglesia trabajamos en equipo con el fin de visibilizar el derecho del trabajo decente; que sea una realidad real en la vida de las personas y respete nuestra casa común. Os animamos a participar en los actos reivindicativos y celebrativos en todas las plazas y parroquias de las diócesis, en su organización y difusión.

Formacion 2021. Mayo

Después de esta pandemia que ha asolado nuestro planeta, ¿se puede saber que va a pasar? ¿cambiarán las estructuras del sistema? ¿volveremos a estar como estábamos? 

Hablemos del tema, tal vez podamos aportar nuestro granito de arena a nuestra sociedad donde tanta gente está sufriendo las consecuencias de una pandemia que nadie podía presagiar.

MANIFIESTO 1º DE MAYO

MANIFIESTO 1º DE MAYO

El 1º de mayo, fiesta de S. José obrero, siempre es un momento privilegiado para que, desde las Hermandades del Trabajo, hagamos una lectura de la realidad del mundo del trabajo y de los trabajadores a la luz de la situación actual y bajo la guía de la Doctrina social de la Iglesia.

Memoria y gratitud

Nuestras primeras palabras quieren ser un recuerdo agradecido y emocionado de todas las víctimas de la pandemia, muy especialmente de todos los trabajadores que fallecieron tras contraer la enfermedad en sus puestos de trabajo sirviendo a la sociedad y al bien común. Que su entrega nunca se borre de nuestra memoria y, los que seamos creyentes, los tengamos siempre en nuestras oraciones.
Queremos también agradecer el trabajo de quienes desde diversos puestos, tareas y responsabilidades laborales, alivian el dolor de la pandemia y permiten que la vida, a pesar de las dificultades, pueda seguir adelante. Aprovechamos esta circunstancia para reivindicar el valor de esos trabajos que muchas veces son despreciados por su baja cualificación laboral, pero que en estas circunstancias han demostrado que su valor social y su contribución al bienestar reclaman una mayor consideración y unas muy necesarias y justas mejoras en sus condiciones laborales: empleadas de hogar, personal auxiliar, repartidores, mensajeros,…. y tantos otros.

Denuncia dolorosa

Las colas del hambre que estos días cuestionan nuestra realidad social, nuestra estructura económica y el bienestar de nuestra sociedad, no pueden ser sólo atribuidas a la pandemia. Tampoco las permanentes dificultades que sufren los jóvenes y los parados de larga duración para incorporarse al mercado laboral. Es imperiosamente necesaria una respuesta justa y eficaz a esta realidad.
Seguimos sufriendo en España niveles de paro inasumibles, un volumen de la economía sumergida indignante y una incapacidad institucional y estructural de que los incrementos de riqueza repercutan proporcionalmente en los trabajadores. En España, tener trabajo no asegura salir de la pobreza. ¿Cómo puede ser esto?, ¿es aceptable este injusto reparto de la riqueza?, una vez más ¿serán los trabajadores los que paguen la mayor parte del precio de una crisis?
Simultáneamente, no faltan casos donde se intenta bordear, esquivar o ignorar, la Ley del Estatuto de los Trabajadores, en nombre de unas supuestas posibilidades de mantener los puestos de trabajo. El precio de esto siempre es el mismo, la perdida de garantías y derechos laborales.
Tampoco queremos olvidar la realidad de tantos autónomos y pequeños empresarios que han tenido que cerrar sus negocios, o se han visto obligados a despedir empleados, o a recurrir a los ERTEs y a los EREs. Los hechos son los hechos, y, en España, quienes mayor volumen de puestos de trabajo generan son ellos. Su situación
reclama cambios y una legislación que, de manera cierta y eficaz, les
apoye y ayude.

Caminar en la dirección correcta

No nos quedemos mirando esta realidad desde fuera. Todos somos trabajadores; todos, como consumidores, generamos trabajo. Que la pandemia sea un aldabonazo en nuestras conciencias, para generar cambios reales en nuestros estilos de vida, en nuestras maneras de comportarnos socialmente, en nuestra manera de ser ciudadanos y cristianos. Insistimos en que todos hagamos un uso adecuado y responsable de todos los servicios públicos. Precisamente, por ser de todos y estar al servicio de todos, todos debemos cuidarlos.
Y, junto a la transformación personal, reclamamos un cambio legal e institucional que combata decididamente esa situación de injusticia laboral y social. Reclamamos una mayor y más decidida lucha contra la corrupción, y una auténtica justicia fiscal que garantice la redistribución de la riqueza en nuestra sociedad, para que se aseguren los derechos de todos, que habrán de ir de la mano del esfuerzo de todos por cumplir también nuestros deberes y responsabilidades ciudadanas y laborales.
Las colas del hambre, el empobrecimiento de los trabajadores, la ruina de los autónomos y pequeños empresarios exige afrontar las causas de la crisis, las coyunturales y las que se arrastran desde hace lustros. La injusticia social es el peor enemigo del pacto social que sostiene una democracia moderna.No nos quedemos mirando esta realidad desde fuera. Todos somos trabajadores; todos, como consumidores, generamos trabajo. Que la pandemia sea un aldabonazo en nuestras conciencias, para generar cambios reales en nuestros estilos de vida, en nuestras maneras de comportarnos socialmente, en nuestra manera de ser ciudadanos y cristianos. Insistimos en que todos hagamos un uso adecuado y responsable de todos los servicios públicos. Precisamente, por ser de todos y estar al servicio de todos, todos debemos cuidarlos.
Y, junto a la transformación personal, reclamamos un cambio legal e institucional que combata decididamente esa situación de injusticia laboral y social. Reclamamos una mayor y más decidida lucha contra la corrupción, y una auténtica justicia fiscal que garantice la redistribución de la riqueza en nuestra sociedad, para que se aseguren los derechos de todos, que habrán de ir de la mano del esfuerzo de todos por cumplir también nuestros deberes y responsabilidades ciudadanas y laborales.
Las colas del hambre, el empobrecimiento de los trabajadores, la ruina de los autónomos y pequeños empresarios exige afrontar las causas de la crisis, las coyunturales y las que se arrastran desde hace lustros. La injusticia social es el peor enemigo del pacto social que sostiene una democracia moderna.

Que el derrotismo no tenga la última palabra

Antes de terminar, queremos recordar unas palabras del papa Francisco que estamos convencidos deben iluminar nuestra reflexión ante el drama económico y laboral que estamos viviendo: “es necesario, con una conciencia renovada, comprenderel significado del trabajo que da dignidad y del que nuestro santo es unpatrono ejemplar… La pérdida de trabajo que afecta a tantos hermanos y hermanas, y que ha aumentado en los últimos tiempos debido a la pandemia de Covid- 19, debe ser un llamado a revisar nuestras prioridades” (Carta apostólica Patris corde).
Nos despedimos con la esperanza cierta de que, con el esfuerzo de todos y con la sabiduría de saber buscar y poner lo que nos une a todos por encima de lo que nos separa, la realidad de un mundo laboral más humano y más justo es posible.
Fraternalmente,

¡UNOS POR OTROS Y DIOS POR TODOS! Hermandades del Trabajo Comisión Nacional

MAS Especial D. Antonio Algora

Este mes editamos el MAS monográfico sobre D. Antonio Algora, en el que han colaborado hermanos, sobrinos, las dos diócesis de Teruel-Albarracín y Ciudad Real,  militantes de Hermandades que coincidieron con D. Antonio en Hermandades del Trabajo. Creemos ha salido una buena semblanza de lo que ha sido su vida.
Agradecemos el esfuerzo de Fernando Cortiguera, Carlos Salcedo y Guadalupe Mejorado.

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LAS HERMANDADES DEL TRABAJO SIENTEN EL FALLECIMIENTO DE DON ANTONIO ALGORA HERNANDO

D. Antonio Ángel Algora Hernando, obispo emérito de Ciudad Real y responsable del Dpto. de Pastoral Obrera de la Conferencia Episcopal Española, regresó a las Hermandades del Trabajo, después de ejercer su tarea episcopal en las diócesis de Teruel-Albarracín y Ciudad Real.

La Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española en su 244ª reunión los días 27 y 28 de febrero del 2018, nombró a Monseñor Antonio Algora obispo asesor de las Hermandades del Trabajo, a instancia de la presidencia del Movimiento y presentado por la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar (CEAS).

La Comisión Permanente de las Hermandades del Trabajo en nombre del Consejo Nacional, afiliados y amigos de D. Antonio, queremos compartir con los familiares el dolor en estos momentos. No esperábamos que nos dejara tan pronto pero los designios de Dios no coinciden con nuestros planes. Le damos gracias por su vida y por el carisma que compartió con el fundador de las Hermandades, D. Abundio y sus militantes. Gracias por haber disfrutado de su compañía en la celebración del 70 aniversario de las HHT y los distintos encuentros en los centros diocesanos de Hermandades.

Los Movimientos que conformamos la Pastoral del trabajo reconocemos su cercanía, su amistad y, sobre todo, la implicación con los sectores más precarios del mundo obrero. Gracias a Dios por la vida de D. Antonio.

MANIFIESTO DE LA INICIATIVA IGLESIA POR EL TRABAJO DECENTE (ITD)

NOS MOVEMOS POR EL TRABAJO DECENTE

Por sexto año consecutivo, las organizaciones que integramos la Iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) reivindicamos y celebramos el 7 de octubre, la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, para hacer visible la precariedad que sufre el mundo del trabajo, aumentada por la situación de emergencia sanitaria provocada por la pandemia mundial de la COVID-19. La crisis de la pandemia ha puesto de relieve las debilidades estructurales del Estado de bienestar en España y la necesidad del trabajo decente para el desarrollo de una sociedad fraterna. Esta crisis nos ha enseñado que se puede consumir menos y mejor, que el servicio de aquellos oficios menos valorados, social y económicamente son los que sostienen la vida y el cuidado comunitario.

La realidad en que nos encontramos está visibilizando las consecuencias de un modelo productivo incapaz de generar empleo con alto valor añadido y marcado por las altas tasas de precariedad laboral. Con empleos que se destruyen, cifras de ERTE y paro disparadas, protección social que no está llegando a quienes tienen derecho (como en el caso del ingreso mínimo vital o la prestación para las empleadas de hogar) y miles de personas sin posibilidad de acceso a la misma por ejercer su actividad en la economía sumergida. Demasiados empleos considerados esenciales mantienen condiciones laborales tan precarias que algunas veces rozan la vulneración de derechos y muchas la imposibilidad del sostenimiento de la vida. Esto está suponiendo que multitudes se vean abocadas a acudir a los servicios sociales y a la ayuda vecinal para poder subsistir. Es aquí donde se ha manifestado la mayor experiencia de solidaridad y apoyo común que hemos descubierto en esta circunstancia tan extraordinaria, una experiencia de unidad en la adversidad que ha hecho que nos movamos por el bien común. Tenemos que valorar el trabajo humano en la medida que nos dignifica como hijas e hijos de Dios, corresponsables con el cuidado de la vida y la creación.

“Hoy he empezado a trabajar, el primer día de trabajo ha sido duro. En mi contrato figura una jornada real de cuatro horas y media, y en realidad han sido casi nueve…, con mucha presión por parte del jefe, y casi ninguna comunicación”. Este podría ser el caso de cualquier persona, hombre o mujer, joven o adulta…, con necesidad de un salario para poder comer, vivir, sustentar a una familia… Sensibles a esta realidad, somos conscientes que necesitamos movernos en comunidad, aunar esfuerzos, buscar apoyos y seguir reclamando un trabajo decente y de justicia social que haga oír nuestra voz en nuestros barrios, ante las organizaciones sindicales y en las instituciones de gobierno.

Ante estas situaciones necesitamos alzar la voz, pelear y luchar cada vez con más fuerza para que el trabajo decente sea posible, necesitamos una esperanza que nos permita ver el horizonte a través de estas situaciones que padece el mundo del trabajo. Nos movemos por el trabajo decente, muévete con nosotros y nosotras porque este compromiso nos humaniza.

Urgimos a adoptar las medidas necesarias para conseguir que el trabajo decente sea una realidad accesible para todas las personas, con condiciones que permitan mantener una vida digna y que la protección social llegue a todas las personas que lo necesitan.

Por eso, en esta Jornada Mundial, en Iglesia por el Trabajo Decente, nos movemos y reivindicamos:

  • Apostar por un nuevo sistema productivo, capaz de generar empleos con alto valor añadido y que ponga a la persona en el centro.
  • Lograr el reconocimiento social y laboral de los empleos esenciales para la vida y que estos tengan unas condiciones laborales dignas que permitan a las personas salir de la pobreza.
  • Reconocer el derecho a la protección social sin que esté supeditado a la vida laboral.
  • Garantizar que el ingreso mínimo vital sea una realidad para las personas que lo necesitan, dotando a las instituciones de los recursos necesarios para su gestión.
  • Asegurar la percepción del subsidio extraordinario a las trabajadoras de hogar y que se reconozca su derecho a la prestación por desempleo al igual que para el resto de personas trabajadoras.

Como movimientos de Iglesia, en ITD trabajamos en equipo con el fin de visibilizar la lucha por conseguir que el trabajo decente sea cada día más real en la vida de las personas y respetuoso con la casa común. “Para la Iglesia no se trata solamente de predicar el Evangelio…, sino de alcanzar y transformar con la fuerza del Evangelio…” (Pablo VI)

Os animamos a participar en los actos reivindicativos y celebrativos en todas las plazas y parroquias de las diócesis, en su organización y difusión.

ENTREGA DE PREMIOS DEL 2º CERTAMEN LITERARIO

 

ENTREGA DE PREMIOS DEL CERTAMEN LITERARIO

“ABUNDIO GARCIA ROMAN”

FUNDADOR DE LAS HERMANDADES DEL TRABAJO

Cuso 2018/19

  • El Acto Cultural, en el que se otorgarán  públicamente los premios,  tendrá lugar el sábado, 1 de diciembre a las 19 horas,  en el Salón de Actos de Hermandades, Centro de Madrid,  calle Raimundo Lulio 3. Madrid. Se ruega la presencia de todos los participantes,  si fuera posible.
  • Se otorgaran tres premios:

Primer premio, dotado con  Un VALE de 800 euros para disfrutar, preferentemente, en cualquier Hotel o Residencia de las Hermandades. Además se completa con un lote de libros publicado por las Hermandades.

Un segundo premio, dotado con Un VALE de  400 euros para disfrutar, preferentemente, en cualquier Hotel o Residencia de las Hermandades y un lote de libros publicado por las Hermandades.

Por último, se adjudicará un tercer premio,  dotado por Un VALE  de 200 euros y un lote de libros publicado por las Hermandades.

Muchas gracias a las personas que han participado en este certamen literario.

La Comisión Nacional