LAS HERMANDADES DEL TRABAJO SIENTEN EL FALLECIMIENTO DE DON ANTONIO ALGORA HERNANDO

D. Antonio Ángel Algora Hernando, obispo emérito de Ciudad Real y responsable del Dpto. de Pastoral Obrera de la Conferencia Episcopal Española, regresó a las Hermandades del Trabajo, después de ejercer su tarea episcopal en las diócesis de Teruel-Albarracín y Ciudad Real.

La Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española en su 244ª reunión los días 27 y 28 de febrero del 2018, nombró a Monseñor Antonio Algora obispo asesor de las Hermandades del Trabajo, a instancia de la presidencia del Movimiento y presentado por la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar (CEAS).

La Comisión Permanente de las Hermandades del Trabajo en nombre del Consejo Nacional, afiliados y amigos de D. Antonio, queremos compartir con los familiares el dolor en estos momentos. No esperábamos que nos dejara tan pronto pero los designios de Dios no coinciden con nuestros planes. Le damos gracias por su vida y por el carisma que compartió con el fundador de las Hermandades, D. Abundio y sus militantes. Gracias por haber disfrutado de su compañía en la celebración del 70 aniversario de las HHT y los distintos encuentros en los centros diocesanos de Hermandades.

Los Movimientos que conformamos la Pastoral del trabajo reconocemos su cercanía, su amistad y, sobre todo, la implicación con los sectores más precarios del mundo obrero. Gracias a Dios por la vida de D. Antonio.

MANIFIESTO DE LA INICIATIVA IGLESIA POR EL TRABAJO DECENTE (ITD)

NOS MOVEMOS POR EL TRABAJO DECENTE

Por sexto año consecutivo, las organizaciones que integramos la Iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) reivindicamos y celebramos el 7 de octubre, la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, para hacer visible la precariedad que sufre el mundo del trabajo, aumentada por la situación de emergencia sanitaria provocada por la pandemia mundial de la COVID-19. La crisis de la pandemia ha puesto de relieve las debilidades estructurales del Estado de bienestar en España y la necesidad del trabajo decente para el desarrollo de una sociedad fraterna. Esta crisis nos ha enseñado que se puede consumir menos y mejor, que el servicio de aquellos oficios menos valorados, social y económicamente son los que sostienen la vida y el cuidado comunitario.

La realidad en que nos encontramos está visibilizando las consecuencias de un modelo productivo incapaz de generar empleo con alto valor añadido y marcado por las altas tasas de precariedad laboral. Con empleos que se destruyen, cifras de ERTE y paro disparadas, protección social que no está llegando a quienes tienen derecho (como en el caso del ingreso mínimo vital o la prestación para las empleadas de hogar) y miles de personas sin posibilidad de acceso a la misma por ejercer su actividad en la economía sumergida. Demasiados empleos considerados esenciales mantienen condiciones laborales tan precarias que algunas veces rozan la vulneración de derechos y muchas la imposibilidad del sostenimiento de la vida. Esto está suponiendo que multitudes se vean abocadas a acudir a los servicios sociales y a la ayuda vecinal para poder subsistir. Es aquí donde se ha manifestado la mayor experiencia de solidaridad y apoyo común que hemos descubierto en esta circunstancia tan extraordinaria, una experiencia de unidad en la adversidad que ha hecho que nos movamos por el bien común. Tenemos que valorar el trabajo humano en la medida que nos dignifica como hijas e hijos de Dios, corresponsables con el cuidado de la vida y la creación.

“Hoy he empezado a trabajar, el primer día de trabajo ha sido duro. En mi contrato figura una jornada real de cuatro horas y media, y en realidad han sido casi nueve…, con mucha presión por parte del jefe, y casi ninguna comunicación”. Este podría ser el caso de cualquier persona, hombre o mujer, joven o adulta…, con necesidad de un salario para poder comer, vivir, sustentar a una familia… Sensibles a esta realidad, somos conscientes que necesitamos movernos en comunidad, aunar esfuerzos, buscar apoyos y seguir reclamando un trabajo decente y de justicia social que haga oír nuestra voz en nuestros barrios, ante las organizaciones sindicales y en las instituciones de gobierno.

Ante estas situaciones necesitamos alzar la voz, pelear y luchar cada vez con más fuerza para que el trabajo decente sea posible, necesitamos una esperanza que nos permita ver el horizonte a través de estas situaciones que padece el mundo del trabajo. Nos movemos por el trabajo decente, muévete con nosotros y nosotras porque este compromiso nos humaniza.

Urgimos a adoptar las medidas necesarias para conseguir que el trabajo decente sea una realidad accesible para todas las personas, con condiciones que permitan mantener una vida digna y que la protección social llegue a todas las personas que lo necesitan.

Por eso, en esta Jornada Mundial, en Iglesia por el Trabajo Decente, nos movemos y reivindicamos:

  • Apostar por un nuevo sistema productivo, capaz de generar empleos con alto valor añadido y que ponga a la persona en el centro.
  • Lograr el reconocimiento social y laboral de los empleos esenciales para la vida y que estos tengan unas condiciones laborales dignas que permitan a las personas salir de la pobreza.
  • Reconocer el derecho a la protección social sin que esté supeditado a la vida laboral.
  • Garantizar que el ingreso mínimo vital sea una realidad para las personas que lo necesitan, dotando a las instituciones de los recursos necesarios para su gestión.
  • Asegurar la percepción del subsidio extraordinario a las trabajadoras de hogar y que se reconozca su derecho a la prestación por desempleo al igual que para el resto de personas trabajadoras.

Como movimientos de Iglesia, en ITD trabajamos en equipo con el fin de visibilizar la lucha por conseguir que el trabajo decente sea cada día más real en la vida de las personas y respetuoso con la casa común. “Para la Iglesia no se trata solamente de predicar el Evangelio…, sino de alcanzar y transformar con la fuerza del Evangelio…” (Pablo VI)

Os animamos a participar en los actos reivindicativos y celebrativos en todas las plazas y parroquias de las diócesis, en su organización y difusión.

Consejo Nacional

El 13 de Junio hemos tenido el Consejo Nacional, por primera vez nuestra reunión ha tenido que ser on-line. Las nuevas tecnologías han facilitado que podamos reunirnos. Hay que aprovechar los medios que se nos ponen a nuestro alcance para seguir en la brecha y estar presentes en el mundo de hoy. Es muy importante no perder el tren para que todos avancemos.

En esta reunión hemos hablado de muchas cosas, entre otras de la posibilidad de hacer cursos on-line para  que todos aquellos que no podáis desplazaros tengáis la posibilidad de asistir, colaborando en la unión fraternal de Hermandades del Trabajo. Hemos hablado de los centros, de todos los afiliados que han perdido la vida con el Covid-19 y la posibilidad de hacer un funeral por todos ellos.

Os iremos informando y poniendo fechas a todas las propuestas.

Despidiendo a Mari Tere













María Teresa
Martín
González

El día de la Ascensión del Señor, día importante para M.ª Teresa Martín, incansable militante de las Hermandades del Trabajo, se extinguió su vida terrena y, así, celebró verdaderamente esta Fiesta y María Auxiliadora, cuyo día celebrábamos, la acompañaría en esa Ascensión al Señor, a quién ella estaba consagrada y se uniría a los que nos van dejando poco a poco.

Los Centros de Hermandades de España, que hace unos días la recordamos y pedimos por ella en la última reunión on-line, al saber la noticia no tardaron en unirse en oración y enviar sus condolencias. Estas son algunas de ellas:

  • Gracias por lo que aprendimos de tu entrega y fidelidad. Personas así engrandecen las instituciones. Descansa para siempre en La Paz de tu SEÑOR. Otra histórica que se nos va. Tiene un merecido descanso. Ya ha llegado a la Meta. Descanse en paz.
  • María Teresa ha subido con Él y por Él en el mes de la Madre, ¿qué más pedir?
  • Una buena militante de hermandades, D.E.P. Nuestras oraciones por su eterno descanso.
  • Un día precioso que a ella le gustaba mucho y repetía: «Varones de Galilea, ¿Qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? Este mismo Jesús, que os ha dejado para subir al cielo volverá como le habéis visto marcharse…» (Hechos 1,1).
  • El Centro de Badajoz manifiesta su dolor con oraciones y Misa de acción de gracias por cuanto bien hizo. DEP.
  • Una gran mujer, amante de Hermandades del Trabajo. Descanse en paz, que Dios le premie por todo lo que ha hecho por los trabajadores.
  • Un encanto de mujer, cariñosa y amable, enamorada de HHT. Rezaremos por ella. D.E.P.
  • La ponemos en las manos de Cristo resucitado.
  • Fernando nos envía las condolencias de los hermanos del Centro de Barranquilla a los familiares y a los presidentes del Centro de Madrid y del Consejo Nacional, por el fallecimiento de María Teresa Martín.
  • Mari Tere: cuanto sentimos Juanicia y yo, tu partida hacia el PADRE. Aunque también es para alegrarse por ello. Has sido llamada al encuentro con el AMOR de tu vida, para alabarle siempre.  Saluda a toda la “saga” de santos de Hermandades que allí os encontráis y pedir por nosotros. 
  • Desde Ávila, también compartimos lo que nos dice Pedro, D.E.P. y un fuerte abrazo para su familia y todos los que tuvimos la oportunidad de conocer a M. Teresa.
  • Gracias por lo que aprendimos de tu entrega y fidelidad. Personas así engrandecen las instituciones. Descansa para siempre en La Paz de tu SEÑOR.

María Teresa repitió muchas veces este himno que se suele recitar en la liturgia de las horas. (De Fray Damián de Vegas, fraile y poeta español que vivió en los siglos XVI y XVII.)

Estate, Señor, conmigo
siempre, sin jamás partirte,
y cuando decidas irte,
llévame, Señor, contigo;
porque el pensar que te irás
me causa un terrible miedo
de si yo sin ti me quedo,
de si Tú sin mí te vas.

Llévame, en tu compañía
donde tus vayas, Jesús,
porque bien sé que eres Tú
la vida del alma mía;
si tú vida no me das
yo sé que vivir no puedo,
ni si yo sin ti me quedo,
ni si tú sin mí te vas.

Por eso, más que a la muerte
temo, Señor, tu partida,
y quiero perder la vida
mil veces más que perderte;
pues la inmortal que Tú das,
sé que alcanzarla no puedo,
cuando yo sin ti me quedo,
cuando Tú sin mí te vas.

AMEN